
Una palabra que siempre se ha usado para describirme es sensible. Siento mis emociones profundamente, soy sensible al estrés y al comportamiento negativo de otros. Este aspecto de mi sensibilidad he entendido con sus aspectos buenos y malos, pero hay otro aspecto que nunca logré entender. Este aspecto es lo que ahora sé que se llama sensibilidad sensorial y no fue hasta que recibí mi diagnosis de Autismo que empecé a entender esa parte de mí.
La sensibilidad sensorial se caracteriza por el hecho de que el cerebro interpreta la información de los sentidos en una manera atípica. Esto se llama Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS) y es bastante común en personas Autistas y TDAH, aunque también es posible tener sólo TPS. Según Jenara Nerenberg en su libro “Divergent Mind”, el TPS lleva principalmente a que la información de la percepción sensorial se registra por nuestros cerebros en una manera muy reactiva o de una manera poca reactiva. Estos dos modos comúnmente se llaman hipersensibilidad e hiposensibilidad.
Siempre he entendido que siento mi entorno de una manera abrumadora. Mis padres también lo entendieron, aunque no podrían comprender por qué. Lo desafortunado era que ellos entonces me animaron a pensar que “la práctica hace al maestro” y que, por eso, lo que debería hacer era enfrentarme a mis sensibilidades. Ahora sé que no es posible cambiar el nivel de las sensaciones procesadas por mi cerebro y que intentarlo incluso puede llevar al abrumo. Lo mejor que uno puede hacer por sí mismo es acomodar su sensibilidad sensorial lo mejor que puede. Incluso, puede ser una buena idea aplicar a acomodaciones en el colegio, los estudios o en el trabajo. De hecho, muchas veces no se requieren muchos cambios en el entorno para lograr una gran diferencia positiva.
La sensibilidad sensorial puede afectar a uno o más de los sentidos. Tenerlo en unos sentidos no significa necesariamente que se tiene que tener en otros. Tradicionalmente se dice que tenemos cinco sentidos (el oído, la vista, el toque, el gusto y el olor), pero también hay otros como el sentido de la propiocepción (un sentido que nos informa sobre el movimiento y la posición de nuestros músculos), el sentido del equilibrio y el sentido de la función interoceptiva (un sentido que nos informa sobre el estado interior del cuerpo, como el hambre, el cansancio, el frío etc.).
Yo tengo una hipersensibilidad auditiva, visual y táctil, mientras tengo una hiposensibilidad gustativa, para dar algunos ejemplos de mi perfil sensorial. En mis publicaciones anteriores en este blog he explicado que todas las personas Autistas somos diferentes y lo mismo se puede decir sobre nuestros perfiles sensoriales. A continuación, voy a describir mis experiencias con algunas de mis sensibilidades para luego poder dar ideas y recomendaciones para posibles modos de acomodación.
Si alguien piensa que puede tener TPS mi primer consejo es escuchar a más personas que también lo tienen para así poder tener más ejemplos de la variación que existe. Luego, otro consejo es anotar sus propias experiencias con ejemplos para empezar a entender su propio perfil sensorial.
Si ya sabe que tiene TPS puede ser una buena idea buscar a un terapeuta ocupacional que tiene una especialización en sensibilidad sensorial, como Nerenberg aconseja en su libro. Un terapeuta ocupacional puede ayudar a que entienda mejor los elementos que incomodan y los que calman, y así comenzar a construir su propio estilo de vida sensorial. Nerenberg menciona al instituto STAR en Colorado en Estados Unidos que trabaja con este tema. Desafortunadamente no conozco a nadie que trabaja con esto en Noruega, pero espero que pronto lo habrá.
Hipersensibilidad:
La hipersensibilidad es una interpretación muy reactiva de la información sensorial que puede llevar a la incomodidad o al dolor. Además, puede llevar a que los sentidos registran información que la mayoría no logra detectar.
Hiposensibilidad:
La hiposensibilidad es una interpretación poca reactiva de la información sensorial que puede llevar a que esta información no se registra y a que uno busca impresiones sensoriales más fuertes.
El sentido del oído

Una hipersensibilidad en el sentido del oído significa tener una alta sensibilidad a los sonidos altos y al ruido, como en mi caso. Cuando era pequeña descubrí que los sonidos altos, como por ejemplo los globos que explotan, eran dolorosos para mí. También descubrí que la música alta era incómoda y que mi instinto era alejarme de esos sonidos, así que me sorprendí al ver que los demás no reaccionaron de la misma forma. Por eso comencé a traer tapones para mis oídos por si acaso.
Por otro lado, algunas personas Autistas tienen una hiposensibilidad al sonido y ellos pueden estar felices en lugares con altos sonidos como por ejemplo en un concierto de rock, ya que estas personas suelen buscar los sonidos altos. Por mi parte puedo asistir a un concierto si llevo buenos tapones para los oídos, pero algunos niveles de sonido son tan altos para mí que he decidido evitarlos. La hipersensibilidad al sonido puede tener que ver con el nivel del sonido, pero también con el tipo de sonido. Por ejemplo, el sonido de los parlantes y de los instrumentos eléctricos son difíciles para mí escuchar en vivo, mientras la música clásica y las bandas de concierto son más fáciles para mí escuchar en vivo.
Otro aspecto de esta hipersensibilidad es que uno puede notar sonidos que la mayoría no puede escuchar, lo cual siento que es algo positivo ya que indica un muy buen sentido del oído. Personalmente escucho varios sonidos eléctricos en mi casa y me gusta maravillar sobre qué pueden ser estos sonidos. ¡Algunas personas Autistas son capaces de escuchar hasta la electricidad! Me parece que este aspecto es un buen ejemplo de la variación fascinante que existe entre los perfiles sensoriales de los seres humanos.
Un buen consejo para protegerse contra el ruido y los sonidos altos es, como ya mencioné, los tapones de oídos. Los mejores son los personalizados, pero esos lamentablemente son bastante costosos. Los auriculares con cancelación de ruido también son muy útiles contra el ruido del día a día y lo bueno es que como es tan común usarlos para escuchar música, nadie va a pensar que es raro usarlos mucho.
Sin embargo, mi mejor consejo es no sentirse presionado para asistir a conciertos, fiestas u otros eventos con música muy alta ya que lo más importante es cuidar de sus propias necesidades. Esto no significa que no se puede disfrutar de la música, sólo que es mejor no escucharla en un volumen tan alto. Cuando estoy con mis amigas me hacen caso y no ponen la música en un volumen demasiado alto para mí.
El sentido de la vista

Una hipersensibilidad visual lleva a que los ojos son altamente sensibles a la luz. La mayoría de las personas usan gafas de sol cuando el sol es muy fuerte así que son familiares con el dolor que puede provocar la luz fuerte. Una hipersensibilidad visual se siente así, solo en más situaciones. Uno puede tener una sensibilidad a, por ejemplo, la luz fluorescente, los faros de los carros y los efectos de luz.
Afortunadamente es bastante fácil proteger los ojos con el uso de las gafas de sol. Personalmente utilizo unos con lentes de color café, los cuales dan un tinte más cálido a mi entorno que es menos fuerte para mis ojos. Si uno usa gafas normales otra opción puede ser optar por unos lentes que reaccionan a los rayos UV y cambian color a café o gris al exponerse a estos rayos.
Un consejo para la casa es usar bombillos con una luz cálida y menos fuerte. Si la luz de la lámpara del techo es demasiado fuerte una opción puede ser no usarla y en vez de esa optar por usar varias luces más pequeñas alrededor del cuarto. Otro consejo es evitar ciertos colores, como el blanco, que puede ser fuerte para los ojos, como en mi caso. Si alguien quiere usar colores claros otras opciones pueden ser blanquecino, color arena o beige. Algunas personas Autistas pueden sentir que los colores fuertes son abrumadores y en ese caso lo mejor es escoger una paleta de colores más suave.
Luego, cuando se trata de la luz de las computadoras, celulares y tablets, tengo varias ideas. Primero, es una buena opción usar gafas para computadoras que tienen lentes que protejan a los ojos contra la luz fuerte de las pantallas. Luego, algunas apps tienen la opción de usar modo oscuro, o sea, un modo que reemplaza el fondo blanco con un fondo oscuro, lo que lo hace más fácil mirar a la pantalla. Finalmente quiero mencionar el consejo de poner la computadora en modo nocturno, lo cual cambia la luz de la pantalla de un color frío a un color cálido. Yo tengo este modo activado en mi computadora y siento que funciona bastante bien.
El sentido del toque

El sentido del toque es un sentido más amplio de lo que muchos piensan, pues muchas cosas pueden tener contacto con la piel como la ropa, el viento, la temperatura, la lluvia etc. El hecho es que muchas personas Autistas sienten incomodidad por las etiquetas en la ropa y/o por el contacto físico y, por eso, muchos eligen quitar las etiquetas y prefieren no saludar estrechando la mano o dando un abrazo. Para algunos un abrazo «ligero» se siente más incomodo que un abrazo fuerte.
Además, es posible ser sensible a ciertos textiles y materiales, y es individual qué textiles y materiales cada persona siente como cómodos e incómodos. Algunos con TPS se sienten incómodos llevando ropa muy apretada y prefieren ropa más suelta y textiles suaves. Yo evito los materiales como el metal, los botones, las cremalleras y los abalorios, mientras uso mucho los textiles como el algodón, la lana y la viscosa. El tema de la ropa puede ser difícil para mí, pero he dicho a mi familia y a mis amigos que lo importante no es que ellos se visten según mis sensibilidades, sino que entienden que yo necesito vestirme de ese modo.
A continuación, se puede ver que factores como el estrés y la temperatura pueden afectar el nivel de sensibilidad. Cuando una persona con TPS se siente muy estresado el nivel de las sensibilidades que esa persona tiene aumentará y viceversa. Cuando se trata de las temperaturas algunos pueden sentir más dificultades cuando hace calor, mientras otros (como yo), pueden sentir más dificultades cuando hace frío y/o cuando llueve. En mi caso, siento que es más difícil tolerar mis sensibilidades sensoriales en un día de lluvia que en un día de sol.
Mis consejos en esta área es escoger la ropa más cómoda para uno mismo, si esto es comprando la ropa adecuada o si esto es llevando prendas a un sastre que puede cambiar detalles en las prendas para hacerlas más tolerables. De la misma manera que se puede evitar textiles incómodas se puede descubrir los textiles que son sensorialmente cómodas.
Luego, es una buena idea tener muebles en materiales que son cómodos y a mí me gustan los materiales como la piedra, la madera, el vidrio y la cerámica. Es de especial importancia que el hogar sea un lugar cómodo sensorialmente, pues es el espacio que uno tiene para poder descansar y recargar sus baterías cuando lo necesita. Finalmente, puede ser una idea usar unos guantes delgados para tocar materiales incómodos que no se pueden evitar. En mi caso uso guantes para protegerme contra la incomodidad de tocar mis llaves.
El sentido del gusto

Los que tienen un sentido gustativo hipersensible sienten una aversión por sabores que son muy fuertes como por ejemplo la pimienta, el ají o el ajo, en ese caso es bueno intentar evitar estos sabores y escoger tipos de comida con sabores más suaves. Yo tengo una hiposensibilidad gustativa así que en mi caso es al revés y es más fácil para mí comer comidas con sabores fuertes, especies y salsas. Las comidas suaves no me apetecen mucho porque siento que no tienen sabor a nada, pero afortunadamente eso es fácil de resolver.
Otro aspecto de la sensibilidad que tiene que ver con la comida es la hipersensibilidad a las texturas en la comida. Este es mi caso y siento disgusto por texturas en comidas como los bananos, las naranjas, los hongos, los cereales con leche etc. Debido a esta hipersensibilidad varias personas con TPS también prefieren no mezclar los diferentes tipos de comida en el plato.
Algunas de las soluciones que he logrado encontrar son escoger los tipos de comida que son buenos sensorialmente para uno (los llamados “safe foods”), además de encontrar maneras alternativas de preparar comidas que son difíciles por su textura como, por ejemplo, preparar jugos colados para poder comer frutas, y cremas coladas para poder comer verduras. También puede ser una buena idea buscar un libro de recetas para personas Autistas con este tipo de sensibilidades como el libro que está en mi lista de deseos “The Autism-Friendly Cookbook” por Lydia Wilkins, que ojalá contiene buenas recetas, ideas e inspiración para platos que uno puede preparar.
El sentido de la interocepción

Muchas personas con TPS tienen un sentido de interocepción hiposensible, lo que quiere decir que el cerebro no logra interpretar claramente las señales del cuerpo que indican si uno tiene hambre, calor o si está cansado etc. En ese caso he oído que puede ser una buena idea tener rutinas de comidas y de sueño fijos y regulares y, además, siempre vestirse según el pronóstico. También hay una app que se llama Tiimo que he oído que muchas personas Autistas utilizan ya que esta app tiene diferentes tipos de alarmas para poder recordar una variedad de tareas y rutinas.
Estos son algunos ejemplos de cómo se puede sentir el TPS, además de algunos consejos para soluciones y acomodaciones. Puede ser de gran utilidad entender mejor su propio perfil sensorial ya que esto facilita la organización de las tareas diarias, además del manejo del nivel de estrés. Exponerse a lo que es sensorialmente incómodo o doloroso no es una buena idea porque esto lleva al estrés y al abrumo, y no a que uno puede aprender a tolerarlo mejor. Aprendí esto de la manera difícil y por eso mi mejor consejo es tener en consideración a las sensibilidades sensoriales que uno tiene para intentar evitar la sobrecarga sensorial. Es importante ser considerado consigo mismo y con los demás ❤ Recuerda que todos somos diferentes.

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